Pag. PrincipalLa última batalla del diablo - Prefacio y Introducció

 

 

Capítulo 12

¿Se encuentra el Tercer Secreto en dos
textos distintos?

     A pesar de haber hecho todo lo posible para cerrar definitivamente “el libro de la Historia de Fátima”, la alianza Sodano/Bertone/Ratzinger, no tuvo éxito con la Conferencia de prensa de 26 de junio de 2000. Los católicos bien informados en todo el Mundo, no se creyeron, sin más ni más, que el contenido de un secreto guardado debajo de siete llaves durante cuarenta años, se limitase a la visión de “un Obispo vestido de Blanco”, oscura y sin palabras.

     El mejor testimonio en apoyo de las reclamaciones de que estaba faltando algo ha sido, por ironía, el del propio Cardenal Ratzinger, en una entrevista concedida en 1984 a la revista Jesus, que ya hemos analizado en otro capítulo. ¿Qué le pasó a la “profecía  religiosa” que el Cardenal había mencionado entonces, con relación a “los peligros amenazando la fe y la vida del Cristiano, y por tanto la del mundo”? ¿En qué quedó su declaración  en 1984, de que «(...) las cosas contenidas en este “Tercer Secreto” corresponden a lo que ha anunciado la Santa Escritura y tantas veces lo que ha dicho muchas otras apariciones marianas, en primer lugar la de Fátima en la parte ya conocida de su contenido»? En la visión del “Obispo vestido de Blanco”, no se repite nada de lo que han afirmado otras Apariciones marianas, puesto que en esta visión, la Virgen María no dice absolutamente nada. Y si el Cardenal Ratzinger del año 2000 sostenía que el “Obispo vestido de Blanco” era el Papa Juan Pablo II en 1981, cuando se libró de la muerte, ¿por qué entonces el Cardenal Ratzinger no lo reveló en 1984, y no declaró que se había cumplido plenamente el Tercer Secreto?

     La conclusión inevitable a que llegaron muchos católicos totalmente fieles fue que tendría que haber otro documento que permitiese avanzar más allá de la visión. Quizá el momento más embarazoso del Vaticano en esta cuestión haya sido en 16 de mayo de 2001—casi un año después de la Conferencia de prensa “Fátima se acabó”— cuando la Madre Angélica, intransigente defensora del aparato estatal del Vaticano, en su programa de TV “en vivo”, se hizo eco del sentimiento común a millones de católicos:

     Con relación al Secreto, lo que ocurre es que yo soy una de las personas que piensan que no hemos recibido la cosa completa. ¡Eso mismo! Yo pienso que cada uno tiene derecho a su propia opinión, ¿no es verdad, Padre? Pues la mía es ésta: Yo creo que [el Tercer Secreto] es aterrador. No creo yo que la Santa Sede anunciase algo que no va a suceder, aunque sí podría suceder. En ese caso, ¿qué hará [la Santa Sede] si no sucede? Lo que quiero decir con esto es que la Santa Sede no está capacitada para hacer profecías.1

     La cuestión que se nos presenta en este Capítulo — la misma cuestión formulada por muchos católicos, así como por la Madre Angélica — es si el Tercer Secreto de Fátima se encuentra integralmente en un único documento (el que se dio a conocer en junio de 2000), o si se encuentra en dos documentos: uno, con la descripción de la visión, publicado en junio de 2000, y otro, en separado, con las palabras de Nuestra Señora que explican aquella visión: las palabras que probablemente vienen inmediatamente después de la frase: «En Portugal, se conservará siempre el dogma de la Fe, etc.», que aparece en la Cuarta Memoria de la Hermana Lucía.

     Está aumentando la convicción de que, de hecho, el Tercer Secreto se encuentra en dos documentos.

     Como hemos observado en el Capítulo 4, la existencia de dos documentos — uno de ellos es una carta escrita en una sola hoja de papel y colocada dentro de un sobre cerrado, y el otro, un cuaderno de anotaciones que la Hermana Lucía entregó junto con el sobre — es claramente sugerida por las declaraciones de varios testigos dignos de crédito, incluso la Hermana Lucía. Se puede encontrar una discusión más minuciosa de estos testimonios en el libro de Fray Michel, The Whole Truth About Fatima – Volume III: The Third Secret. Los 20.000 ejemplares de la edición francesa del Volumen III se publicaron en 1985 y 1986, después de más de 4 años de investigaciones, y los 50.000 ejemplares de la edición inglesa se publicaron en 1990. Por lo que sabemos, nunca se han puesto en duda la veracidad y la amplitud de las investigaciones que constan en ese libro. Sólo el Volumen III tiene más de 1.150 notas, citando numerosos documentos, testigos y declaraciones. Tampoco se han cuestionado las fuentes de información de Fray Michel ni sus testimonios personales. Por eso, puede ser considerado un testigo idóneo y fidedigno.2

     Nuestra tarea ahora será demostrar, con base en las evidencias disponibles, algunas de las cuales se han bosquejado en los capítulos anteriores, que sí existen dos manuscritos originales, de puño y letra de la Hermana Lucía, concernientes al Tercer Secreto, y que, al fin, ambos documentos han llegado al Vaticano. Recordamos aquí que el 9 de enero de 1944, la Hermana Lucía le escribió lo siguiente al Obispo D. José Correia da Silva:

     Ya escribí lo que me mandó; Dios quiso probarme un poco, pero, finalmente, ésta era Su voluntad: Está lacrada [la parte que me falta del secreto] dentro de un sobre, y éste [el sobre cerrado] está dentro de los cuadernos (…)3

     Un examen del texto original en portugués revela que la Hermana Lucía quiere decir que el Secreto propiamente dicho está en el sobre; y que éste está en uno de los cuadernos de anotaciones, que también se los entregó al Arzobispo de Gurza, D. Manuel Maria Ferreira da Silva, para que se los entregara personalmente a D. José Correia da Silva, Obispo de Leiria (diócesis a la que pertenecía Fátima). Como afirma Fray Michel más adelante:

     La vidente entregó discretamente al Obispo de Gurza el cuaderno de anotaciones, dentro del cual había puesto el sobre que contenía el Secreto. Al atardecer de aquel mismo día, el Obispo depositó el sobre en las manos del Obispo [D. José Correia] da Silva (…)4

     Pero, ¿qué habrá pasado con el cuaderno de anotaciones? No hay duda que contiene textos relacionados con el Tercer Secreto. Si no, ¿por qué habría de entregarle al Obispo de Leiria no solamente el sobre sino también el cuaderno?

     El cuadro que viene a continuación sintetiza once hechos que sugieren la existencia de dos manuscritos sobre el Tercer Secreto de Fátima: uno, dentro del sobre, y contiene las palabras de Nuestra Señora; y otro, sería el propio cuaderno, probablemente con la visión del “Obispo vestido de Blanco”, revelada el 26 de junio de 2000. En las secciones subsiguientes examinaremos estos hechos. Sin embargo, debemos advertir, inicialmente, que no se debe excluir la posibilidad de que el texto que estaba en el sobre se haya extraviado o que haya sido destruido, y que, por tal motivo, nunca se llegue a divulgar.

Texto Nº 1 del Tercer Secreto
al que se refieren varios testigos
(cf. Capítulo 4)
Texto Nº 2 del Tercer Secreto,
divulgado por el Vaticano
el 26 de junio de 2000
(1) Contiene las palabras de Nuestra Señora. No contiene ninguna palabra de Nuestra Señora.
(2) Transferido al Santo Oficio el 16 de abril de 1957. Transferido al Santo Oficio el 4 de abril de 1957.
(3) Escrito en una única hoja de papel. Escrito en 4 hojas de papel.
(4) Tiene unas 25 líneas de texto. Tiene 62 líneas de texto.
(5) Concluido el 9 de enero de 1944. Concluido el 3 de enero de 1944.
(6) El Papa Juan Pablo II lo leyó en 1978. El Papa Juan Pablo II, lo leyó el 18 de julio de 1981.
(7) El Papa Juan Pablo II consagró el Mundo el 7 de junio de 1981, es decir: después de lectura del otro, de 4 páginas, que sólo lo leyó el 18 de julio de 1981. El Papa no leyó este texto antes del acto de consagración del Mundo, en el 7 de junio de 1981.
(8) Está escrito en forma de carta (con dirección y firma). No está escrito en forma de carta (no tiene dirección ni firma), sino como una anotación en el cuaderno de anotaciones de la Hermana Lucía.
(9) Guardado al lado de la cama del Papa. Guardado en el edificio del Santo Oficio.
(10) Esa única hoja de papel tenía un margen de 7,5 mm de cada lado. Las 4 hojas de papel no tienen márgenes.
(11) Explica la visión. Describe la visión.


Hecho Nº 1 — Documentación comprobatoria del Hecho Nº 1
                         El Texto Nº 1 contiene las palabras de Nuestra Señora

     En el Capítulo 4 ya habíamos informado que, el día 8 de febrero de 1960, el Vaticano había divulgado un comunicado de la (hoy extinta) Agencia Noticiero portuguesa, ANI (en Roma), en el que se admite que el texto del Tercer Secreto (indicado como Texto Nº 1 en el cuadro a continuación) contiene las auténticas palabras de Nuestra Señora:

     En círculos altamente fidedignos del Vaticano se acaba de declarar al representante de la United Press International que es muy posible que nunca venga a ser abierta la carta en que la Hermana Lucía escribió las palabras que Nuestra Señora confirió a los tres pastorcitos, como secreto en la Cova de Iría.5

     Tenemos, además, el testimonio personal de la Hermana Lucía, de que el Tercer Secreto  contiene las palabras de Nuestra Señora y de que no se trata de una visión sin diálogo. Relata Fray Michel:

     (…) en su tercera Memoria, escrita en julio-agosto de 1941, la Hermana Lucía se limitó a mencionar la existencia de una tercera parte del Secreto, pero hasta ahora no volvió a hablar sobre eso. Algunos meses después, en su cuarta Memoria, escrita entre octubre y diciembre de 1941, decidió contar más cosas. Copió casi palabra por palabra el texto de la tercera Memoria, pero, después de las palabras finales “y será concedido al mundo algún tiempo de paz”, añadió una nueva frase: “En Portugal, se conservará siempre el dogma de la Fe, etc.”6

     Esta frase adicional, «En Portugal, se conservará siempre el dogma de la Fe, etc.», es una frase dicha por Nuestra Señora. Y Fray Michel dice también:

      Realmente, en 1943, cuando el Obispo D. José da Silva le solicitó que redactase el texto [del Tercer Secreto], y ella estaba afrontando obstáculos insuperables para obedecer esta orden, ella declaró que no era absolutamente necesario redactarlo, “una vez que, de cierta forma, ella ya lo había dicho.”7 Indudablemente, aludía a las diez palabras discretamente añadidas al texto del gran Secreto en diciembre de 1941; pero tan discretamente fueron añadidas que casi nadie se enteró de ellas.8

     Es muy revelador que estas palabras tan discretamente añadidas, «En Portugal, se conservará siempre el dogma de la Fe, etc.», hayan sido las únicas que EMF intenta escamotear al presentar el texto del Tercer Secreto, rebajándolas a una nota al pie de la página, como si fuesen sin importancia, y valiéndose de la Tercera Memoria, que no tiene las palabras añadidas.

     Reiteramos la pregunta que ya hicimos antes: ¿Por qué los Cardenales Sodano y Ratzinger y Mons. Bertone habrían escogido la Tercera Memoria, si la Cuarta ofrecía un texto más completo del Mensaje de Fátima? Se percibe claramente que la respuesta es porque, al preferir la Tercera Memoria, se evitaba toda y cualquier polémica sobre la importantísima frase «En Portugal, se conservará siempre el dogma de la Fe, etc.» Con ese artificio consiguieron eludir hábilmente la indicación obvia de que el Mensaje de Fátima incluye otras palabras de la Santísima Virgen — las que abarca aquel «etc.» — y que, aun sin habernos sido reveladas, pertenecen necesariamente al Tercer Secreto. Si no fuese por eso, Sodano/Ratzinger/Bertone no habrían demostrado tanta aversión a aquella frase. En la explicación que aparece en EMF sobre las dos primeras partes del Gran Secreto de Fátima, habrían usado la Cuarta Memoria que incluye dicha frase. La única conclusión válida es que aquella frase, que tanta aversión les provocó, es realmente la puerta de entrada del Tercer Secreto de Fátima, y que ellos no querían que los fieles en todo el Mundo fijasen su atención en esa puerta de entrada puesto que suscitaría muchas preguntas acerca de lo que habría más adelante.

     La parte restante del Secreto, indicada por el «etc.», no consta en la Cuarta Memoria, pero sí en un texto posterior: el que falta del Tercer Secreto y que explica la visión del “Obispo vestido de Blanco”.

     La verdad es que los autores de EMF omiten a mencionar que, inmediatamente después de la frase «En Portugal, se conservará siempre el dogma de la Fe, etc.»,  en la Cuarta Memoria está escrito lo siguiente: «Esto no se lo digáis a nadie. A Francisco, sí podéis decírselo.» Pues bien, si la palabra “esto” se refiriese tan sólo a que la Fe se conservaría para siempre en Portugal, es difícil creer que Nuestra Señora hubiese dicho a los videntes que le ocultasen al pueblo portugués este elogio del Cielo. Por el contrario, “esto” se refiere claramente al motivo por el cual en otros lugares, en muchos otros lugares, no se conservará para siempre el dogma de la Fe. Y fue precisamente ésta la conclusión que los autores de EMF procuraron escamotear, colocando la frase clave en una nota al pie de la página.

     Conforme ya hemos señalado en el Capítulo 4, estas diez palabras, «Em Portugal se conservará sempre o dogma da fe etc.», introducen al Secreto de Fátima un nuevo pensamiento, si bien incompleto. Como han deducido muchos renombrados estudiosos de Fátima, lo que sugiere esta frase es que hay algo más en continuación y que aquel “etc.” es una manera de indicar en dónde se deberá encajar la tercera parte del Secreto. Sin embargo, el manuscrito del Tercer Secreto, publicado por el Vaticano en EMF, en junio de 2000 (ver más arriba el texto del Cuadro No 2), no contiene ninguna palabra de Nuestra Señora: tan sólo describe la visión que presenciaron los tres pastorcitos de Fátima. Ese texto no explica la nueva frase añadida en la Cuarta Memoria, ni tampoco revela el texto implícito en aquel “etc.”

     ¿Sería posible que las palabras pronunciadas por Nuestra Señora – la Madre de Dios en persona – acabasen con un «etc.»? Claro que no. Sin duda, hay más texto después del «etc.» Por lo tanto, ¿dónde está ese texto?

Lo que se puede concluir con relación al Hecho Nº 1

     Estes hechos demuestran que tiene que haber dos documentos: uno, que contiene las palabras de Nuestra Señora; y otro, con la descripción de la visión observada por los tres niños, pero sin ninguna palabra que se le atribuya a Nuestra Señora.

Hecho Nº 2 — Documentación comprobatoria del Hecho Nº 2
                         Fechas diferentes en la transferencia de los textos

     Fray François nos informa cuándo se transfirió el texto del Tercer Secreto al Santo Oficio (actualmente conocido por Congregación para la Doctrina de la Fe):

      Al llegar el Secreto al Vaticano el 16 de abril de 1957, no hay duda de que el Papa Pío XII lo guardó en su secreter, dentro de una cajita de madera, con la inscripción “Secretum Sancti Officii” (Secreto del Santo Oficio).9

     Es importante recordar lo que ya hemos comentado: que, antes de la reorganización de la Curia Romana, realizada por Pablo VI, el Papa era el máximo dirigente del Santo Oficio. En consecuencia, fue una actitud perfectamente normal que el Pío XII hubiese mantenido el Tercer Secreto en su poder, y que la caja en que lo guardó tuviese la inscripción “Secreto del Santo Oficio”. Por ser el Papa el dirigente del Santo Oficio, esa caja formaba parte de los archivos del Santo Oficio.

     El comentario del Vaticano afirma que el manuscrito original de la Hermana Lucía con el Tercer Secreto fue transferido al Santo Oficio el 4 de abril de 1957. Además, el Arzobispo Tarcisio Bertone, Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe declara:

      El sobre lacrado estuvo guardado primero por el Obispo de Leiria. Para tutelar mejor el «secreto», el 4 de abril de 1957 el sobre fue entregado al Archivo Secreto del Santo Oficio.10
Lo que se puede concluir con relación al Hecho Nº 2

     Esta diferencia de fechas corrobora la conclusión de que existen dos documentos: el que contenía la visión y se transfirió a los Archivos Secretos del Santo Oficio el día 4 de abril de 1957; y el otro documento que contenía las palabras de Nuestra Señora y se transfirió a los aposentos del Papa, que se pueden considerar como parte del Santo Oficio, el día 16 de abril de 1957.

Hecho Nº 3 — Documentación comprobatoria del Hecho Nº 3
                         El texto Nº 1 es una simple hoja de papel

     Como ya hemos demostrado en el Capítulo 4, el Cardenal Ottaviani, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, declaró en 1967 que había leído el Tercer Secreto y que estaba escrito en una simple hoja de papel. Él mismo atestiguó este hecho el 11 de febrero de 1967, en una conferencia de prensa, durante una reunión en la Pontificia Academia Mariana en Roma:

     Y entonces, ¿qué hizo ella [Lucía] para obedecer a la Santísima Virgen? Escribió en una hoja de papel, en portugués, lo que la Santa Virgen le había solicitado que dijera (…) 11

     El propio Cardenal Ottaviani atestiguó este hecho, y en la citada conferencia de prensa añadió:

      Yo, que he tenido la gracia y la dádiva de leer el texto del Secreto, aunque también sea obligado a mantenerlo bajo sigilo, por exigencia del Secreto (…)12

     Obsérvese bien que el Cardenal Ottaviani leyó el Tercer Secreto. Y posteriormente declaró que estaba escrito en una sola hoja de papel. Sin embargo, el texto de la visión que el Vaticano dio a conocer el 26 de junio de 2000, ocupa varias hojas. Si el texto del Tercer Secreto guardado en el sobre — el único que leyó el Cardenal Ottaviani —tuviese varias hojas, él lo habría dicho.

     A título de confirmación, el Padre Alonso relata que, tanto la Hermana Lucía como el Cardenal Ottaviani, aseveraron que el Secreto estaba escrito en una sola hoja de papel.

     Lucía nos dice que lo ha escrito en una hoja de papel. El Cardenal Ottaviani, que lo ha leído, nos dice lo mismo: “Ha escrito en una hoja (…)”13

     Tenemos, además, el testimonio del Obispo D. João Venâncio, en aquella época Obispo Auxiliar de Leiria-Fátima, de que, en mediados de marzo de 1957, el Obispo D. José da Silva (Obispo de Leiria, diócesis a que pertenecía Fátima) le encargó que llevase copia de todos los escritos de la Hermana Lucía, incluso el original del Tercer Secreto, al Nuncio Apostólico en Lisboa, para enviarlos a Roma. Antes de entregarle al Nuncio los escritos de Lucía, D. João Venâncio observó al trasluz el sobre que contenía el Tercer Secreto, y vio que estaba «escrito en una pequeña hoja de papel».14  Fray Michel fue el primer testigo de esa declaración, de gran valor como prueba:

      Sin embargo, gracias a la revelación del Obispo D. João Venâncio (en aquella época Obispo Auxiliar de Leiria y fuertemente implicado en estos acontecimientos), disponemos ahora de muchos casos fidedignos, que cuidaremos de no despreciar. Yo mismo he obtenido esa información directamente del Obispo Venâncio el 13 de febrero de 1984, en Fátima. Sobre este asunto, el que fuera Obispo de Fátima me repitió, casi palabra por palabra, lo que ya le había dicho anteriormente al P. Caillon, quien, en sus conferencias, ofreció un minucioso relato acerca de estas cosas.15

     He aquí el testimonio del Obispo Venâncio, según Fray Michel:

     El Obispo D. João Venâncio contó que, en cuanto se vio solo, cogió el sobre del Secreto e intentó observarlo al trasluz. Dentro del sobre grande del Obispo pudo ver otro más pequeño, el de Lucía, y, dentro de éste, una simple hoja de papel, con tres cuartos de centímetro en cada margen. Tuvo el cuidado de anotar el tamaño de cada cosa. Por consiguiente, el último Secreto de Fátima se escribió en una pequeña hoja de papel.16

     El manuscrito del Tercer Secreto, dado a conocer por el Vaticano en junio de 2000, ocupa 4 hojas de papel. Hay algo aquí que no combina de ningún modo.

Lo que se puede concluir con relación al Hecho Nº 3

     Una vez más, las evidencias indican la existencia de dos documentos: uno, que consiste en una simple hoja de papel, y otro, que consiste en cuatro hojas.

Hecho Nº 4 — Documentación comprobatoria del Hecho Nº 4
                         El texto Nº 1 tiene 25 líneas manuscritas

     Además de la mencionada evidencia comprobada por el Hecho Nº 3, de que el Tercer Secreto está escrito en una sola hoja de papel, tanto Fray Michel como Fray François coinciden en la afirmación de que el texto del tercer Secreto ocupa tan sólo entre 20 y 25 líneas:

     (…) estamos convencidos de que las veinte o treinta líneas del Tercer Secreto (…) 17
      Por eso, el último Secreto de Fátima, escrito en una reducida hoja de papel, no es muy extenso. Probablemente veinte o veinticinco líneas (…)18
      El Obispo D. João Venâncio miró al trasluz el sobre [que contenía el Tercer Secreto], y consiguió ver que había dentro una pequeña hoja de papel, cuyas medidas anotó con precisión. Por eso sabemos que el Tercer Secreto no es muy extenso, posiblemente veinte a veinticinco líneas (…)19

     Por otra parte, el documento del Tercer Secreto, divulgado por el Vaticano en junio de 2000, contiene un texto con 62 líneas manuscritas. Una vez más, algo aquí no combina.

Lo que se puede concluir con relación al Hecho Nº 4

     Esta discrepancia demuestra que, realmente, existen dos documentos: uno, con un texto entre veinte y treinta líneas, en una sola hoja de papel, y otro, con 62 líneas, en cuatro hojas.

Hecho Nº 5 — Documentación comprobatoria del Hecho Nº 5
                         El texto Nº 1 aún no estaba concluido el 3 de enero de 1944

     Como ya hemos mostrado en el Capítulo 4, la primera vez que Lucía intentó poner por escrito el texto del Tercer Secreto fue en octubre de 1943. Desde mediados de ese mes hasta los primeros días de 1944, Lucía no tuvo fuerzas para cumplir la orden formal que había recibido, a causa de una angustia indescriptible.

     Ya hemos comentado, además, que la orden para redactar el Secreto llegó después de que la Hermana Lucía fue acometida de pleuresía, en junio de 1943. Este acontecimiento llevó al Canónigo Galamba y al Obispo D. José Correia da Silva a temer que ella se muriese sin dejar por escrito la parte final del Gran Secreto de Fátima. El Canónigo Galamba acabó por convencer al Obispo D. José da Silva a que le sugiriera a la Hermana Lucía que escribiese el Tercer Secreto. Sin embargo, ella sólo se dispuso a cumplir la petición después de haber recibido una orden formal del Obispo, que por fin la emitió en mediados de octubre de 1943.

     Aun así, durante dos meses y medio la Hermana Lucía no se sintió en condiciones de atender la orden, hasta que, el día 2 de enero de 1944, se le apareció la Santísima Virgen María y le aseguró que era voluntad de Dios que pusiese por escrito el Secreto. Sólo entonces, consiguió superar sus temores y su angustia, y pasó a redactar el Secreto.20 No obstante, solamente el día 9 de aquel mes escribió una nota dirigida al Obispo D. José da Silva, comunicándole que, por fin, había redactado el Secreto.

      Ya escribí lo que me mandó; Dios quiso probarme un poco, pero, finalmente, ésta era Su voluntad: Está lacrada [la parte que me falta del secreto] dentro de un sobre, y éste [el sobre cerrado] está dentro de los cuadernos (…)21

     Sin embargo, el manuscrito del Tercer Secreto presentado por el Vaticano ya estaba concluido el 3 enero de 1944, que es la fecha que aparece al final del documento de 4 hojas, de puño y letra de la Hermana Lucía.22 El Arzobispo Bertone afirma, además, que

      La tercera parte del «secreto» fue escrita «por orden de Su Excelencia el Obispo de Leiria y de la Santísima Madre» el 3 de enero de 1944.23
Lo que se puede concluir con relación al Hecho Nº 5

     Considerando que la Hermana Lucía finalmente puso por escrito el Secreto, pero sólo después de una aparición de la Santísima Madre, ¿por qué, al terminar de redactar el documento, no se lo habría comunicado inmediatamente al Obispo D. José da Silva, puesto que la Madre de Dios le había asegurado que era voluntad de Dios que se lo entregase? ¿Por qué motivo la Hermana Lucía, habituada a la práctica de la obediencia, después de haber obedecido la orden del Cielo para escribir el Secreto, decidió esperar seis días más (del 3 al 9 de enero), para sólo entonces comunicárselo a su Obispo? De ahí se deduce que el texto del Tercer Secreto sólo se finalizó el 9 de enero de 1944, o un poco antes.

     Esa diferencia de fechas fortalece el argumento de que existen dos documentos: el que se finalizó el 3 de enero de 1944 y describe la visión; y el otro que contiene las palabras de Nuestra Señora que explican aquella visión, y que se concluyó el día 9 de ese mes, o un poco antes.

     Evidentemente, esta deducción depende de pruebas circunstanciales. Pero los estudiosos de Fátima tienen que confiar en pruebas como ésta, porque, desde 1976, el establishment anti-Fátima viene impidiendo la publicación de las obras del Padre Joaquín Alonso — 24 volúmenes que reúnen más de 5.000 documentos y son el resultado de sus once años de investigaciones hasta aquel año. Ya hemos señalado que el P. Alonso fue archivero oficial de Fátima durante dieciséis años.

     Ninguna de las demás conclusiones de este Capítulo, con la probable excepción de la que se refiere al Hecho Nº 11, depende de pruebas circunstanciales.

Hecho Nº 6 — Documentación comprobatoria del Hecho Nº 6
                         Divergencia sobre la fecha en que el Papa leyó por primera vez el Secreto

     El 1 de julio de 2000, el periódico The Washington Post publicó la noticia de que las Autoridades del Vaticano habían señalado fechas divergentes sobre cuándo leyó el Papa Juan Pablo II por primera vez el Tercer Secreto:

      El 13 de mayo, el portavoz Joaquín Navarro-Valls dijo que la primera vez que el Papa leyó el Secreto fue en 1978, algunos días después de haber ascendido al Pontificado. El lunes pasado, un asistente del Cardenal Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación del Vaticano para la Doctrina de la Fe, dijo que el Papa lo vio por primera vez en el hospital, después del atentado.24

     Un artículo del The New York Times del 26 de junio de 2000 identificó al asesor de Ratzinger:

     “Juan Pablo II leyó por primera vez el texto del tercer secreto de Fátima después del atentado”, informó a los periodistas Mons. Tarcisio Bertone, un importante asistente de Ratzinger, durante una conferencia de prensa para presentar el documento.25

     Según el comentario del Vaticano, y también según esta noticia, hasta el 18 de julio de 1981 el Papa Juan Pablo II no había leído el texto del Tercer Secreto. Dice el Arzobispo Bertone:

     Juan Pablo II, por su parte, pidió el sobre con la tercera parte del «secreto» después del atentado del 13 de mayo de 1981. S. E. Card. Franjo Seper, Prefecto de la Congregación, entregó el 18 de julio de 1981, a S. E. Mons. Martínez Somalo, Sustituto de la Secretaría de Estado, dos sobres: uno blanco, con el texto original de Sor Lucía en portugués, y otro de color naranja con la traducción del «secreto» en italiano. El 11 de agosto siguiente, Mons. Martínez devolvió los dos sobres al Archivo del Santo Oficio.26
Lo que se puede concluir con relación al Hecho Nº 6

     Todas las declaraciones sólo son verdaderas y compatibles si existen dos documentos: en 1978, el Papa leyó el documento de una sola página, inicialmente dentro de un sobre lacrado, con las palabras de Nuestra Señora; y posteriormente, en 18 de julio de 1981 leyó el documento de 4 páginas, que describe la visión del “Obispo vestido de Blanco”.

Hecho Nº 7 — Documentación comprobatoria del Hecho Nº 7
                         El Texto Nº 1 impulsó al Papa a consagrar el Mundo

     Inmediatamente después de haber hecho la declaración citada como probatoria del Hecho Nº 6 — «Juan Pablo II por su parte, pidió el sobre con la tercera parte del “secreto” después del atentado» —, el Arzobispo Bertone prosigue y nos informa:

      Como es sabido, el Papa Juan Pablo II pensó inmediatamente en la consagración del Mundo al Corazón Inmaculado de María y compuso él mismo una oración para lo que definió «Acto de consagración», que se celebraría en la Basílica de Santa María la Mayor el 7 de junio de 1981 (…)27
Lo que se puede concluir con relación al Hecho Nº 7

     ¿Cómo podría Juan Pablo II haber sido impulsado por el Tercer Secreto a consagrar el Mundo al Corazón Inmaculado de María en 7 de junio de 1981 si, como afirma el propio Arzobispo Bertone, el Papa no leyó el documento antes de 18 de julio de aquel año, es decir, seis semanas después?

     Una vez más, se pueden armonizar ambas declaraciones si existen dos documentos: en 1978, el Papa había leído el documento de una sola página con las palabras de Nuestra Señora; y fue este texto el que impulsó al Papa a consagrar el Mundo en 7 de junio de 1981. Posteriormente, en 18 de julio de 1981, leyó el documento de 4 páginas, en que se describe la visión del “Obispo vestido de Blanco”. Como ya hemos mostrado en el Capítulo 6, las propias declaraciones del Papa Juan Pablo II demuestran que consideraba estos actos como una “preparación del terreno” para el momento en que finalmente se sintiese libre para realizar la consagración de Rusia.

Hecho Nº 8 — Documentación comprobatoria del Hecho Nº 8
                         El Texto Nº 1 está escrito en forma de carta

     La propia Hermana Lucía nos dice que el Tercer Secreto fue escrito como una carta. Con relación a esto, tenemos la declaración por escrito del P. Jongen, que en 3 y 4 de febrero de 1946 interrogó a la Hermana Lucía:

     “Usted ha comunicado ya dos partes del secreto. ¿Cuando le llegará la vez a la tercera?» «He comunicado la tercera parte en una carta dirigida al señor Obispo de Leiría.”28

     En febrero de 1960, el Cardenal Patriarca de Lisboa declaró:

      El Obispo D. José da Silva colocó (el sobre cerrado por Lucía) dentro de otro sobre, en el que anotó que la carta debería ser abierta en 1960 por él propio, D. José Correia da Silva, si aún viviese, o, en caso contrario, por el Cardenal Patriarca de Lisboa.29

     En 1959, el nuevo Obispo de Leiria, D. João Venâncio, declaró:

     Yo pienso que la carta no será abierta antes de 1960. La Hermana Lucía había pedido que no fuese abierta antes de su muerte, o también en 1960. Ahora bien: estamos en 1959, y la Hermana Lucía goza de buena salud.30

     Para finalizar, el comunicado del Vaticano de 8 de febrero de 1960, transmitido por la agencia de prensa A.N.I., también nos informa que el texto del Tercer Secreto había sido escrito en forma de carta:

      Es muy posible que nunca venga a ser abierta la carta en que la Hermana Lucía escribió las palabras que Nuestra Señora confirió a los tres pastorcitos, como secreto  (…)31

     Ahora bien, en el Comentario del Vaticano [que aparece en EMF],el manuscrito que describe la visión del Tercer Secreto fue también identificado como una carta. No obstante, es evidente que ese manuscrito no es una carta, puesto que:

  • no se dirige a nadie;


  • lleva la fecha al final, aunque, según la costumbre en Portugal desde el siglo XVIII, ninguna carta lleva la fecha al final, sino al principio;


  • no tiene la firma ni de la Hermana Lucía ni la de otra persona; y


  • se ve claramente que puede ser todo menos una carta.


     Copias de cartas escritas por la Hermana Lucía han sido incluidas en sus Memorias publicadas hasta hoy. Pues bien, todas esas cartas tienen destinatario, fecha y su firma.

     Por consiguiente, podemos admitir que el documento de una página, concluido el día 9 de enero de 1944, es una carta dirigida a alguien (en febrero de 1946, la Hermana Lucía le dijo al P. Jongen que se la había enviado al Obispo de Leiria) y está firmada por ella.

     En este punto, es importante observar que se le propuso a la Hermana Lucía la opción de redactar el Tercer Secreto, o bien en forma de carta, o bien en su cuaderno de anotaciones, y que ella resolvió escribirlo en forma de carta. Según el P. Alonso, el día 9 de enero de 1944 la Hermana Lucía le escribió lo siguiente al Obispo D. José Correia da Silva:

     Ya escribí lo que me mandó; Dios quiso probarme un poco, pero, finalmente, ésta era Su voluntad: Está lacrada [la parte que me falta del secreto] dentro de un sobre, y éste [el sobre cerrado] está dentro de los cuadernos (…)32

     Una vez más, como ya hemos observado más arriba, Fray Michel relata que, el 17 de junio de 1944:

      La vidente entregó discretamente al Obispo de Gurza el cuaderno de anotaciones, dentro del cual había puesto el sobre que contenía el Secreto. Al atardecer de aquel mismo día, el Obispo depositó el sobre en las manos del Obispo da Silva (…)33
Lo que se puede concluir con relación al Hecho Nº 8

     Las evidencias confirman esta conclusión como extremamente probable: existen dos documentos: el manuscrito del Tercer Secreto, que contiene las palabras de Nuestra Señora, en forma de una carta de una sola página; y el de 4 páginas, con el texto extraído del cuaderno de anotaciones.

     Es más: Conforme ya hemos observado, el texto de la visión lleva la fecha de 3 de enero de 1944, mientras que la carta de la Hermana Lucía al Obispo de Leiria [diócesis a que pertenece Fátima], en la que declaraba «Ya escribí lo que me mandó; Dios quiso probarme un poco, pero, finalmente, ésta era Su voluntad: Está lacrada [la parte que me falta del secreto] dentro de un sobre, y éste [el sobre cerrado] está dentro de los cuadernos (…)» tiene la fecha de 9 de enero de 1944. Es perfectamente posible que los cuadernos de anotaciones de la Hermana Lucía contengan muchos otros aspectos relativos al Tercer Secreto, y que los hubiese escrito entre el día 3 y el día 9 de enero de aquel año. Esos otros aspectos, aun cuando sean de importancia secundaria con relación al Tercer Secreto, pueden llevarnos a la revelación final de la parte más aterradora del Tercer Secreto, la del 9 de enero, a saber: la explicación del Secreto con las mismas palabras de la Santísima Virgen. Recordamos aquí la declaración del P. Schweigl, de que, indudablemente, existen dos partes del Secreto: una, que se refiere al Papa; y otra, que corresponde a la conclusión de aquella frase:«En Portugal, se conservará siempre el dogma de la Fe, etc.»

     En esta conexión de elementos, es importante recordar que se le propuso a la Hermana Lucía que escogiese la forma en que redactaría el Tercer Secreto: o bien en sus cuadernos de anotaciones, o bien en una hoja de papel. Evidentemente, se valió de las dos formas. De no ser así, ¿qué otro motivo podría haber para entregarle al Obispo de Gurza no sólo un sobre lacrado sino también un cuaderno de anotaciones, para que se los entregara al Obispo de Leiria?

     Y, en este caso, ¿no es altamente probable que aquella visión, difícil de interpretar  — una parte “menos alarmante” del Tercer Secreto —, estuviese escrita en los cuadernos, al paso que la explicación concreta de la visión, en las propias palabras de la Virgen Maria — y cuyo impacto sería aterrador — tendría que estar lacrada dentro del sobre que la Hermana Lucía colocó dentro del cuaderno de anotaciones? Ésa parece ser la única explicación admisible si queremos entender por qué la Hermana Lucía, en respuesta a la orden del Obispo (para que pusiese por escrito el Secreto), le envió tanto un sobre cerrado como un cuaderno de anotaciones.

     En resumen: La visión del “Obispo vestido de Blanco”, cuyo texto ocupa cuatro hojas de papel, estaba contenido en el cuaderno, y la explicación, escrita en una sola hoja de papel, conforme lo atestiguan muchas personas que la vieron, estaba lacrada dentro del sobre. Por ese motivo fue enviado el cuaderno de anotaciones junto con el sobre lacrado.

     Por consiguiente, las cuatro páginas del manuscrito reveladas por el Vaticano en 26 de junio de 2000 son, muy probablemente, la parte descriptiva de la visión del Tercer Secreto; esa parte estaba escrita en el cuaderno, y, con toda seguridad, no estaba en el texto de la carta de una sola página colocada dentro del sobre.

Hecho Nº 9 — Documentación comprobatoria del Hecho Nº 9
                         El Texto Nº 1 se guardó en los aposentos del Papa

     Fray Michel nos ofrece el testimonio del periodista Robert Serrou, el cual, el día 14 de mayo de 1957,34 (casi un mes después del 16 de abril, día de la llegada del Tercer Secreto a Roma) mientras estaba efectuando un reportaje fotográfico en el Vaticano, descubrió que habían guardado el Tercer Secreto en los aposentos del Papa, al lado de la cama.  Fray Michel comenta lo siguiente:

     (…) sabemos hoy que el precioso sobre enviado a Roma por Mons. Cento no se guardó en el archivo del Santo Oficio, sino que Pío XII prefirió guardarlo en sus propios aposentos.      El P. Caillon obtuvo esta información directamente del periodista Robert Serrou, el cual, a su vez, la había obtenido de la Madre Pasqualina del siguiente modo: Serrou estaba haciendo parala revista Paris-Match un reportaje fotográfico en los aposentos de Pío XII. Estaba allí presente la Madre Pasqualina, mujer dotada de un gran sentido común, que dirigía un puñado de Hermanas con la función de camareras del Papa, y que de vez en cuando oía las confidencias del Pontífice.      Delante de un pequeño cofre de madera colocado sobre una mesa, con la inscripción “Secretum Sancti Officii” (Secreto del Santo Oficio),el periodista le preguntó a la Madre: “Madre, ¿qué hay dentro de ese pequeño cofre?” Ella le respondió: “Ahí dentro está el Tercer Secreto de Fátima…”
     La fotografía de ese cofre, que vemos reproducida aquí, salió en el Paris-Match un año y medio después (…)35

     La fotografía de este cofre fue publicada en la página 82 del Nº 497 del Paris-Match, de 18 de octubre de 1958. Los pormenores de la declaración de Serrou fueron posteriormente ratificados en una carta que le escribió a Fray Michel, con fecha de 10 de enero de 1985, en la que se lee:

      Esto es verdad: La Madre Pasqualina, mientras me mostraba un pequeño cofre con una etiqueta  que decía “Secreto del Santo Oficio”, me dijo: “Ahí dentro está el Tercer Secreto de Fátima.”36

     Sin embargo, el comentario del Vaticano nos informa que el Tercer Secreto estaba guardado en el edificio donde funciona el Santo Oficio. Una vez más, según el Arzobispo Bertone:

      El sobre lacrado estuvo guardado primero por el Obispo de Leiria. Para tutelar mejor el «secreto», el 4 de abril de 1957 el sobre fue entregado al Archivo Secreto del Santo Oficio.37

     Adicionalmente, como ya hemos demostrado en el Hecho Nº 6, el Papa Juan Pablo II leyó en 1978 el texto del Tercer Secreto (es decir, el documento de una página, con las palabras de Nuestra Señora), y en 18 de julio de 1981 leyó el documento de cuatro páginas, que describe la visión. Como ya se comentó en el Hecho Nº 6, el Santo Oficio registró en 1981 que el Papa Juan Pablo II había solicitado el Tercer Secreto; pero, no consta en 1978 ningún registro de que el Papa hubiese solicitado el Secreto; y eso porque no necesitaba pedirlo: el documento ya se hallaba en sus aposentos.

Lo que se puede concluir con relación al Hecho Nº 9

     Estos testimonios confirman el hecho de que existen dos documentos guardados en dos lugares distintos en dos archivos distintos. En 1978, el Papa Juan Pablo II leyó el texto de una sola página, con las palabras de Nuestra Señora, que estaba guardado en sus aposentos; por eso el Papa no necesitó pedírselo a los Archivos Secretos del Santo Oficio. En 1981, Juan Pablo II leyó las cuatro páginas del texto con la descripción de la visión, extraída del cuaderno de anotaciones de la Hermana Lucía, el cual se hallaba depositado en el edificio del Santo Oficio y por eso Su Santidad tuvo que pedírselo al Archivo Secreto del Santo Oficio.

Hecho Nº 10 — Documentación comprobatoria del Hecho Nº 10
                           El Texto Nº 1 tenía un margen de 7,5 mm de cada lado

     Sobre este punto, contamos con el testimonio de D. João Venâncio, segundo Obispo de Leiria-Fátima, que examinó el texto al trasluz y anotó con precisión los márgenes de la página.

      El Obispo D. João Venâncio le contó [a Fray Michel] que, en cuanto se vio solo, cogió el sobre e intentó ver al trasluz su contenido. Dentro del sobre grande, el del Obispo, vio otro más pequeño, el de Lucía, y, dentro de éste, una hoja común de papel, con un margen de unos tres cuartos de centímetro de cada lado. Tuvo el cuidado de anotar las medidas de todo. Por consiguiente, el último Secreto se escribió en una pequeña hoja de papel.38

     Recordamos que las cuatro páginas con la visión del Tercer Secreto no tienen márgenes: una pequeña discrepancia, pero muy significativa, que se debe agregar a las demás.

Lo que se puede concluir con relación al Hecho Nº 10

     Esta discrepancia también demuestra que el texto del Tercer Secreto, que el Cardenal Ratzinger y Mons. Bertone dieron a conocer el 26 de junio de 2000, no es el que estaba dentro del sobre. Eso significa que, contrariamente a lo que afirman las altas Autoridades del Vaticano, no se nos dio a conocer el texto completo del Tercer Secreto.

Hecho Nº 11 — Documentación comprobatoria del Hecho Nº 11
                           El Texto Nº 1 explica la visión

     En la Cuarta Memoria de la Hermana Lucía, se lee que, durante la aparición de Nuestra Señora en 13 de junio de 1917, después que Lucía le pidió que los llevase a los tres al Cielo, Ella respondió:

     Sí, a Jacinta y a Francisco los llevaré pronto. Pero tú quedarás aquí algún tiempo más. Jesús quiere servirse de ti para darme a conocer y amar. Él quiere establecer en el mundo la devoción a Mi Inmaculado Corazón. A quien la abrazare, le prometo la salvación (…).39

     A continuación, la Hermana Lucía prosigue y nos ofrece una descripción de la visión que los tres pastorcitos tuvieron la gracia de presenciar, inmediatamente después que Nuestra Señora pronunció aquellas palabras, palabras que explican el significado de la visión:

     Fue en el momento en que dijo estas palabras, cuando abrió las manos y nos comunicó, por segunda vez, el reflejo de esa luz inmensa. En ella nos veíamos como sumergidos en Dios. Jacinta y Francisco parecían estar en la parte de la luz que se elevaba al Cielo y yo en la que esparcía sobre la tierra.40

     Vemos, pues, que Nuestra Señora le concede a los niños que observen la visión y, además, se la explica. En efecto, hasta en EMF podemos leer la descripción que hizo la Hermana Lucía (extraída de su Tercera Memoria) de la visión del Infierno ofrecida a los pastorcitos durante la aparición de Nuestra Señora, el 13 de julio de 1917:

      Nuestra Señora nos mostró un gran mar de fuego que parecía estar debajo de la tierra. Sumergidos en ese fuego, los demonios y las almas, como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas, con forma humana que fluctuaban en el incendio, llevadas por las llamas que de ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo que caían hacia todos los lados, parecidas al caer de las pavesas en los grandes incendios, sin equilibrio ni peso, entre gritos de dolor y gemidos de desesperación que horrorizaba y hacía estremecer de pavor. Los demonios se distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes y negros.
      Esta visión fue durante un momento, y ¡gracias a nuestra Buena Madre del Cielo, que antes nos había prevenido con la promesa de llevarnos al Cielo! (En la primera aparición) De no haber sido así, creo que hubiésemos muerto de susto y pavor.41

     Prosiguiendo esta narrativa, la Hermana Lucía nos transmite las palabras de Nuestra Señora que explican el significado de esta visión, aun cuando estaba muy claro que se trataba de una visión del Infierno:

      Habéis visto el infierno, a donde van las almas de los pobres pecadores; para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a Mi Inmaculado Corazón. Si hicieran lo que os voy a decir, se salvarán muchas almas y tendrán paz.42

     A pesar de que los niños comprendieron lo que habían visto, Nuestra Señora les dice: «Habéis visto el infierno.» Una vez más, podemos ver que cuando Nuestra Señora les ofrece a los niños una visión, además, se la explica.

     En contraste con dicha descripción de las visiones y las respectivas explicaciones dadas por Nuestra Señora, en EMF leemos tan sólo el texto de una visión que, sin duda, requiere una explicación y que incluye lo siguiente:

      Después de los dos partes que ya he expuesto, hemos visto al lado izquierdo de Nuestra Señora un poco más en lo alto a un Ángel con una espada de fuego en la mano izquierda. (...) Bajo los dos brazos de la Cruz había dos Ángeles cada uno de ellos con una jarra de cristal en la mano, en las cuales recogían la sangre de los Mártires y regaban con ella las almas que se acercaban a Dios.43

     Este texto del Tercer Secreto no incluye las palabras de Nuestra Señora. ¿Por qué motivo habría explicado Nuestra Señora una escena tan obvia como la visión del Infierno y no ofreció ningún tipo de explicación sobre aquel pasaje tan confuso presentado por el Vaticano?

     Obsérvese una vez más que, inmediatamente después de la frase «En Portugal, se conservará siempre el dogma de la Fe, etc.», la Santísima Virgen le dijo a Lucía: «Esto no se lo digáis a nadie. A Francisco, sí podéis decirselo.» El “esto” que se le puede decir a Francisco se refiere a las últimas palabras pronunciadas por Nuestra Señora durante la visión. Es decir: si hubo tan sólo una visión sin la respectiva explicación, entonces no sería necesario contarle nada a Francisco: él ya había visto todo con sus propios ojos. Pero si el “esto” se refiere a las palabras añadidas por la Santísima Virgen a modo de explicación de aquello que los pastorcitos acababan de ver, entonces habría que contárselo a Francisco, puesto que, como sabemos, no podía oír a Nuestra Señora durante las apariciones. Francisco veía pero no oía; y por eso había que contarle lo que había dicho Nuestra Señora acerca de la visión.

     Tampoco es admisible defender la idea de que «A Francisco, sí podéis decirselo» se refiriese a las palabras que pronunció Nuestra Señora en la segunda parte del Secreto. La frase: «Esto no se lo digáis a nadie. A Francisco, sí podéis decirselo.» viene inmediatamente después  de aquella otra,«En Portugal, se conservará siempre el dogma de la Fe, etc.»44 Por lo tanto, se ve claramente que el “etc.” se refiere a las palabras que Lucía le podía decir a Francisco, y que hasta aquel momento no habían sido puestas por escrito. Esas palabras pertenecen al Tercer Secreto, y éste, por fin, fue redactado en 1944, por orden del Obispo de Leiria, a cuya Diócesis pertenecía Fátima.

Lo que se puede concluir con relación al Hecho Nº 11

     ¿Dónde se hallan, pues, las palabras de Nuestra Señora, que explican la visión que se comenta en EMF? Si Nuestra Señora no nos hubiese ofrecido una explicación, Sus actos no tendrían consistencia, teniendo en cuenta la secuencia de las apariciones. Considerando que la autoridad docente de la Iglesia — es decir, una declaración oficial del Papa o de un Concilio — no impone una interpretación específica de esta visión; y considerando, además, que no hemos obtenido una gracia especial para que nosotros mismos la pudiésemos entender, hay sólidos motivos para creer que Nuestra Señora nos explicaría el significado de la visión del Tercer Secreto de Fátima. Evidentemente, tenemos absoluta necesidad de que Ella propia, Nuestra Señora, nos ofrezca la correcta explicación de la visión.

     Lo cierto es que el Cardenal Ratzinger, en EMF, reconoce que sus comentarios son solamente una tentativa de interpretación de la visión del Tercer Secreto:

     En lo que sigue, pues, se podrá sólo intentar dar un fundamento más profundo a dicha interpretación, a partir de los criterios hasta ahora desarrollados45. (Cursiva, nuestra)

     Ratzinger confirmó, además, que no se va a imponer una interpretación específica de esta visión. El día 1 de julio de 2000, The Washington Post informó lo siguiente:

     Solicitado a comentar la lectura que dio el Papa sobre la visión, Ratzinger dijo que “no hay una interpretación oficial” y que el texto no es un dogma.46

     Pues bien. ¿Es de creer que la Virgen de Fátima hubiese mostrado a los tres pastorcitos una visión tan oscura que hasta el mismo Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe tuvo que limitarse a “intentar” interpretarla, mientras que las demás partes del Mensaje de Fátima son totalmente claras y, además, fueron plenamente explicadas con las propias palabras de la Virgen, abarcando todos los aspectos de las visiones, incluso en la inequívoca visión del Infierno?

     Es más: La probabilidad de que Nuestra Señora haya explicado minuciosamente la visión del Tercer Secreto casi se convierte en certeza absoluta cuando se piensa en la “interpretación”, manifiestamente fraudulenta, ofrecida por Sodano/Ratzinger/Bertone: la visión del asesinato de un Papa y de muchos otros miembros de la Jerarquía eclesiástica por la soldadesca, fue “interpretada” como si se refiriese al atentado fracasado contra el Papa Juan Pablo II en 1981. Hubo después la espuria “interpretación” del Cardenal Ratzinger, que llega a ser casi una blasfemia, sobre la devoción al Corazón Inmaculado de María, al rebajarlo a “el corazón inmaculado” de cualquier persona que evite el pecado; y sobre el triunfo del Corazón Inmaculado, al atribuirlo exclusivamente al fiat de la Virgen, hace 2.000 años.

     No son sólo mentiras; son mentiras realmente absurdas. Nuestra Señora de Fátima con certeza previó estas mentiras y, para combatirlas, ofreció una explicación de la visión que no diese margen a ninguna duda. La Madre de Dios no permitiría persistir una interpretación tan fraudulenta de su Mensaje. Esto exige que se dé prioridad absoluta a la revelación de la verdadera interpretación; tenemos la certeza moral de que dicha interpretación se encuentra en las palabras de la Santísima Virgen que permanecen ocultas, muy probablemente insinuadas por aquel “etc.”

Conclusión general con base en las pruebas

     En conclusión, la cantidad abrumadora de pruebas confirma que existen dos documentos:

     — El documento que tiene cuatro hojas de papel (sin márgenes), con 62 líneas de texto, copiadas del cuaderno de anotaciones de la Hermana Lucía (no están escritas en forma de carta); describe una visión que tuvieron los pastorcitos de Fátima, y en él no consta ninguna palabra proferida por Nuestra Señora. Este texto lo escribió la Hermana Lucía el 3 de enero de 1944; se transfirió al Santo Oficio el 4 de abril de 1957; el Papa Juan Pablo II lo leyó el 18 de julio de 1981 (evidentemente, no fue ése el documento que le impulsó, ni podría haberle impulsado, a la consagración del Mundo al Corazón Inmaculado de María en 7 de junio de 1981, es decir, 6 semanas antes); fue archivado en el Santo Oficio, y divulgado por el Vaticano en 26 de junio de 2000.

     — El otro documento representado por una carta de una sola página (con márgenes de 7,5 mm); el texto tiene unas 25 líneas; transcribe las palabras de Nuestra Señora, y está lacrado en un sobre. Este texto lo escribió la Hermana Lucía el 9 de enero de 1944, o muy poco antes; se transfirió al Santo Oficio el 16 de abril de 1957; el Papa Juan Pablo II lo leyó en 1978 (y le impulsó a consagrar el Mundo al Corazón Inmaculado de María en 7 de junio de 1981); quedó guardado en los aposentos del Papa, al lado de la cama, y continúa hasta hoy sin ser divulgado por el Vaticano.

     ¿Podemos defender, con absoluta certeza, todas estas conclusiones? No, no podemos. Lo que sí podemos es presentarlas con la certeza moral de que son irrefutables por estar amparadas por una gran cantidad de pruebas de que falta algo en el texto que el aparato estatal del Vaticano reveló el 26 de junio de 2000. Es más: con base en las incontestables declaraciones de una serie de testigos, mencionadas más arriba, se puede afirmar, con absoluta certeza, que existe un documento representado por una sola hoja de papel, con unas 25 líneas de texto, y que forma parte del Secreto, pero que todavía no ha sido revelado. De ahí que se puede afirmar que alguien nos está mintiendo. Una de dos: o nos mienten todos los testigos que afirmaron que el Tercer Secreto se refiere a una apostasía y a una pérdida de Fe y a una ruptura de la disciplina en el seno de la Iglesia, o nos mienten los Cardenales Sodano y Ratzinger y el Arzobispo Bertone. O nos miente la Hermana Lucía, o nos mienten Sodano/Ratzinger/Bertone. ¡No hay escapatoria! Así, pues, considerando nuestra certeza moral de que la Hermana Lucía no es la mentirosa, nuestra conclusión es que podemos tener la certeza moral de que las mentiras provienen de Sodano, Ratzinger y Bertone.

     Al fin y al cabo, ¿cuál de los testigos tiene más credibilidad? ¿El Cardenal Ratzinger, por ejemplo, que ha modificado radicalmente su testimonio desde 1984, o la Hermana Lucía, la pastorcilla de Fátima, escogida por Dios para recibir el Mensaje de Fátima, y cuyo testimonio se ha mantenido inalterado47? Es más: si un testigo de peso, como lo es el Cardenal Ratzinger, altera sus declaraciones, sin darse al trabajo de justificar el cambio, ¿no está demostrando su falsedad? Aunque no se tratase de eso, continuamos con pleno derecho de cuestionar el motivo que le hizo alterar sus declaraciones. Cualquier católico — a bien decir, todo el mundo — tiene derecho de una explicación.

     ¿Hay argumentos suficientemente sólidos como para desacreditarlos y exigir una investigación? Sí los hay. Hay una probable justificación para acusar a aquellos que hemos mencionado, no sólo de falseamiento doloso del Mensaje de Fátima, sino también de ocultación fraudulenta.

     En efecto, estas discrepancias altamente perturbadoras constituyen el principal motivo que impidió que el Vaticano enterrase definitivamente el Mensaje de Fátima. El escepticismo que se apoderó de los más acérrimos defensores de la Jerarquía del Vaticano, incluso la Madre Angélica, no es más que una reducida muestra de la gran cantidad de dudas que afligen a los fieles, y que van aumentando de día en día.

Notas
  1. Mother Angelica Live, programa en vivo de 16 de mayo de 2001.

  2. En algunas pruebas, se trata de evidencias circunstanciales. Son dos los motivos para esto: (1) Más de 5.000 documentos originales, en 14 volúmenes escritos por el P. Alonso — resultado de sus investigaciones  durante 11 años, mientras ejerció la función de archivero oficial de Fátima — tienen su divulgación prohibida desde 1976, por orden de las autoridades religiosas (es decir, el Obispo de Leiria-Fátima y el Provincial de los Claretianos, con sede en Madrid), y (2) el prolongado régimen de silencio (en vigor desde 1960), impuesto a la Hermana Lucía, aun cuando se afirma, como ahora, que ya no tiene nada más que revelar.

  3. Citado por el P. Joaquín Alonso, Fátima 50, 13 de octubre de 1967, p. 11. Cf. también Fray Michel de la Sainte Trinité, The Whole Truth About Fátima - Vol. III: The Third Secret, (Immaculate Heart Publications, Buffalo, New York, 1990)  p. 47.

  4. The Whole Truth About Fátima - Vol. III, p. 49. N. de T. de la versión portuguesa: En Portugal, al designar a una persona del género masculino, si su apellido comienza por de, se omite la preposición (por ej.: Camões = El poeta Luís Vaz de Camões). Las mujeres se designan con el nombre de bautismo, seguido, o no, de los apellidos — normalmente extensos, porque incluyen los apellidos (i) de la madre, (ii) del padre y (iii) del marido, cuando es casada; ejemplo: Maria Filomena = Maria Filomena (i) de Andrade (ii) Saraiva de Carvalho (iii) Pereira de Brito.]

  5. Citado por el P. Martins dos Reis, O Milagro do Sol e o Segredo de Fátima, pp. 127-128 Cf. P. Joaquín Alonso, La Verdad sobre el Secreto de Fátima, Centro Mariano, Madrid, 1976, pp. 55-56. Cf. además, The Whole Truth about Fatima - Vol III, p. 578.


  6. The Whole Truth About Fatima - Vol. III, p. 684.


  7. P. Joaquín Alonso, La Verdad sobre el Secreto de Fátima, p. 64. Cf. también The Whole Truth About Fatima - Vol. III,p. 684.


  8. The Whole Truth About Fatima - Vol. III, p. 684.


  9. Fray François de Marie des Anges, Fatima: Tragedy and Triumph, Immaculate Heart Publications, Buffalo, New York, p. 45.


  10. Arzobispo Tarcicio Bertone, S.D.B. “Presentación”, El Mensaje de Fátima, 26 de junio de 2000, p. 4


  11. The Whole Truth About Fatima – Vol. III, p. 725.


  12. Ibid., p. 727.


  13. P. Joaquín Alonso, La Verdad sobre el Secreto de Fátima, p. 60. Cf. además The Whole Truth About Fatima - Vol. III, p. 651, y la nota 4 de Fatima: Tragedy and Triumph, p. 289.


  14. Fatima: Tragedy and Triumph, p. 45. Cf. también Fray Michel de la Sainte Trinité, The Secret of Fatima … Revealed, Immaculate Heart Publications, Buffalo, New York, 1986, p. 7.


  15. The Whole Truth About Fatima - Vol. III, p. 480. Ver también P. Geraldes Freire, O segredo de Fátima: A terceira parte é sobre Portugal?, pp. 50-51.


  16. The Whole Truth About Fatima - Vol. III, p. 481.


  17. Ibid., p. 626.


  18. Fatima: Tragedy and Triumph, p. 45.


  19. The Secret of Fatima … Revealed, p. 7.


  20. The Whole Truth About Fatima - Vol. III, pp. 38-46.


  21. Citado por el P. Joaquín Alonso, Fatima 50, 13 de octubre de 1967, p. 11. Ver también The Whole Truth About Fatima - Vol. III, p. 47.


  22. Texto original de la Hermana Lucía, Tercera Parte del «Secreto», EMF, p. 17.


  23. Arzobispo Tarcisio Bertone, S.D.B., “Presentación”, EMF, 26 de junio de 2000, p. 4.


  24. Bill Broadway y Sarah Delancy, “3rd Secret Spurs More Questions; Fatima Interpretation Departs From Vision”, The Washington Post, 1 de julio de 2000.


  25. The Associated Press, “Vatican: Fatima Is No Doomsday Prophecy”, The New York Times, 26 de junio de 2000.


  26. Arzobispo Tarcisio Bertone, S.D.B., “Presentación”, EMF, 26 de junio de 2000. p. 4


  27. Ibid.


  28. Revista Médiatrice et Reine, Octubre de 1946, pp. 110-112. Cf. también The Whole Truth about Fatima - Vol III, p. 470


  29. Novidades, 24 de febrero de 1960, citado por La Documentation Catholique, 19 de junio de 1960, col. 751. Cf. también The Whole Truth About Fatima - Vol. III, p. 472.


  30. La Verdad sobre el Secreto de Fátima, p. 46, Cf.también The Whole Truth about Fatima -Vol III, p.478


  31. Citado por el P. Martins dos Reis, O Milagre do Sol e o Segredo de Fátima, pp. 127-128. Cf. P. Joaquín Alonso, La Verdad sobre el Secreto de Fátima, pp. 55-56, y The Whole Truth About Fatima - Vol. III, p. 478.


  32. Citado por el P. Alonso, Fatima 50, 13 de octubre de 1967, p. 11. Cf. también The Whole Truth About Fatima - Vol. III, p. 47.


  33. The Whole Truth About Fatima - Vol. III, p. 49.


  34. Ibid., pp. 485-486.


  35. Ibid., pp. 484-485.


  36. Carta a Fray Michel de la Sainte Trinité, de 10 de enero de 1985. Cf. también  The Whole Truth About Fatima - Vol. III, p. 486.


  37. Arzobispo Tarcisio Bertone, S.D.B., “Presentación”, EMF, 26 de junio de 2000, p. 4.


  38. The Whole Truth About Fatima - (Immaculate Heart Publications, Buffalo, New York, 1989) Vol. III, p. 481.


  39. Relato de la Hermana Lucía a su confesor, el P. Aparício, a finales de 1927.


  40. Hermana Lucía, “Cuarta Memoria”, 8 de diciembre de 1941, p. 160. Cf. también The Whole Truth About Fatima - Vol. I: Science and the Facts, Immaculate Heart Publications, Buffalo, New York, 1989, p. 159.


  41. Texto de la “Tercera Memoria”, de la Hermana Lucía, tal como lo escribió, citado en Primera y Segunda Parte del «Secreto», EMF, pp. 15-16. Cf. también  Hermana Lucía, “Cuarta Memoria”, Memorias de la Hermana Lucia, (Vice-Postulação, Fátima, 3ª edición, octubre de 1988. Véase además Hermana Lucía, Memórias e Cartas da Irmã Lúcia, (Oporto, 1973, editado por el P. António Maria Martins) pp. 338-341.


  42. Hermana Lucía, citado en “EMF”, p. 16. Ver también “Cuarta Memoria”, p. 165. Ver además Hermana Lucía, Memórias e Cartas da Irmã Lúcia, pp.340-341.


  43. Traducción española de la Hermana Lucía, “Tercera Parte del ‘Secreto’”, EMF, p. 21.


  44. P. Fabrice Delestre, Fraternidad San Pío X, “June 20, 2000: Revelation of the Third Secret of Fatima or a Curtailed Revelation”, SSPX Asia Newsletter Julio-Agosto de 2000, p. 24.


  45. Cardenal Joseph Ratzinger, “Comentario Teológico”, EMF p.40


  46. Bill Broadway and Sarah Delancy, The Washington Post.


  47. El testimonio de la Hermana Lucía se discute detalladamente en el Capítulo 14 de este libro, donde se hace patente el esfuerzo de Mons. Bertone para alterar ese testimonio durante una entrevista confidencial, en 17 de noviembre de 2001, cuya transcripción nunca se llegó a realizar.

 

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